Frank Rijkaard no se lo merecía
Publicado por Mr. Nolla en 11 Mayo, 2008

Frank Rijkaard no se merecía una despedida así en su último partido como entrenador del Barcelona en el Camp Nou. Sobrado de elegancia, el entrenador holandés había mandado horas antes del partido una carta abierta dando las gracias a su equipo y a la afición.
El público acudió al Camp Nou en el menor número de toda la temporada y pagaron su frustración contra césped y palco, tras una derrota que ya ni garantiza la tercera posición a final de campaña: asunto que en términos prácticos no significa nada pero simbólicamente mucho.
A la pañolada inicial respondió el Barcelona con un juego discreto y dos goles. Curiosa la actitud de los goleadores, Henry y Eto’o: ninguno de los dos celebró su gol, parecían cabreados con el mundo, por una desconocida razón. Ni el gol evitó que el público siguiera pitando al camerunés.
Con 2-0 en el marcador, el Barcelona se durmió y el Mallorca comenzó a perder la timidez poco a poco. Primero acortó distancias con el tanto de Borja y luego, en un buen ejemplo del esperpento defensivo culé, Webó batió a Pinto en una bolea picuda.
Moría el partido cuando Güiza le ofreció razones a Guardiola para ficharle, marcando el 2-3. Y salieron los pañuelos, y Rijkaard terminó desfilando hacia el vestuario mientras su público le ovacionaba. No había más razones para aplaudir.






