¿Qué hace realmente Birmania con la ayuda que se le manda?
Publicado por Mr. Nolla en 12 Mayo, 2008

Un avión militar de Estados Unidos ha despegado este lunes de una base aérea castrense de Tailandia hacia Birmania con ayuda para los cerca de 2 millones de personas que necesitan asistencia urgente e inmediata en ese país asiático.
El Hércules C-130 ha salido, sin Equipo de Respuesta y Asistencia en Desastres de Estados Unidos, de la base aérea tailandesa de Utapao, junto a Bangkok, y tiene previsto llegar esta tarde a Rangún, en el sur del país y desde donde se dirige la ayuda humanitaria.
Fuentes de la embajada norteamericana han indicado que no han conseguido que las autoridades birmanas les extendiesen visado de entrada para el equipo de respuesta.
La Junta Militar birmana ha aceptado la ayuda internacional para aliviar a los damnificados, pero rechaza la entrada de cooperantes extranjeros en el país, por lo que las visas las entrega de una en una, lo que ha dado lugar a numerosas protestas de las agencias y organizaciones humanitarias.
“La ayuda de cualquier nación será aceptada, y el reparto puede ser gestionado por las autoridades locales“, reiteró el pasado fin de semana el ministro de Desarrollo Económico birmano, Soe Tha.
Sin embargo, en el delta del Irrawaddy el Ejército birmano distribuye a su antojo y con improvisación la poca ayuda destinada a aliviar la catástrofe humanitaria.
Los militares guardan en una nave de su cuartel sacos de arroz que, según dicen algunos vecinos, “van destinados a los suyos“. “Es comida para los funcionarios y el Ejército, a nosotros que somos kayin no nos dan“, protesta Zaw, agricultor de 52 años y quien como más de la mitad de los habitantes de esta zona del delta, pertenece a esta etnia, que disolvió su guerrilla hace una década tras pactar una tregua con el régimen.
Los medios de comunicación estatales birmanos han elevado a 28.458 los muertos y a 33.416 las personas desaparecidas por el ciclón que cruzó por el sur de Birmania entre el 2 y 3 de mayo, aunque la Oficina de Cooperación de Asistencia Humanitaria (OCHA) de la ONU calcula entre 63.000 y 102.000 el número de víctimas mortales, otras 220.000 personas en paradero desconocido y casi 2 millones sin hogar.






